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Historia del cacao y del chocolate

Cacao: alimento de los dioses 

Su larga historia se origina en la alta Amazonía, lo que hoy conocemos como Colombia y Ecuador, y se desplazó hace milenios hacia las civilizaciones mesoamericanas, olmecas y mayas, que domesticaron sus frutos y lo utilizaron como comida para los dioses. Sería la nobleza azteca quién los denominaría kak’aw lo que los conquistadores entenderían como cacao y llegarían a valorarlo más que las piedras preciosas, la plata y el oro.

Las culturas ancestrales preparaban una bebida llamada Xocolat batida con molinos de oro, sus frutos eran tostados y molidos junto con el maíz, mezclados con agua y luego servidos en vasijas ornamentadas de cerámica.

Posteriormente, los conquistadores españoles llevaron el cacao a Europa, y es allí donde se comienza a mezclar con azúcar y leche para crear el chocolate como lo conocemos hoy día. Inicialmente lo consumían sólo personas privilegiadas, pero tras lograr la industrialización de su producción, se extendió a toda la población.

Cacao fino y de aroma

Entre las abundantes riquezas naturales que se pueden encontrar en América Latina, despunta, por su rareza y originalidad, el cacao fino y de aroma, el más selecto que se ofrece en los mercados internacionales y que los paladares más exigentes pueden degustar.

Fino de aroma es una clasificación de la Organización Internacional del Cacao (ICCO) que describe un cacao de exquisito aroma y sabor. Este tipo de cacao representa entre el 6% y 7% de la producción global. 

Actualmente la región es responsable del 80% de la producción global de este tipo de cacao y, teniendo en cuenta que 9 de cada 10 negocios cacaoteros están en manos de pequeños productores, estamos ante una oportunidad de impulsar modelos de desarrollo sostenible que promuevan el comercio inclusivo y las buenas prácticas de producción agroforestal que aporten innovación para diversificar la oferta del cacao en la industria alimentaria.